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Inmaculaga Lergo: “Mosko – Strom de Rosa Arciniega recibió críticas elogiosas y prestigiosos reconocimientos”

Para muchos el nombre de Rosa Arciniega debe resultar desconocido, hecho que refleja una enorme dejadez por parte de quienes se dedican a cartografiar el canon literario peruano. Con mayor razón cuando fue una escritora que gozó del reconocimiento de plumas de la talla de Azorín y Ramón Pérez de Ayala. La obra de Arciniega seguiría en el no-lugar de no ser por la labor de la editora y literata española Inmaculada Lergo, quien nos entrega una novela poderosa y profética de Arciniega: Mosko – Strom (Espuela de Plata, 2019). Sobre Arciniega y su obra, conversamos con Lergo.

 

G. Ruiz Ortega

Lo ideal, sería preguntarte por tu primer acercamiento a la obra de Rosa Arciniega. Aparte de algunas entradas que podemos ver en la red, es prácticamente una desconocida.

Me prestaron Playa de vidas (Manizales, Colombia, 1940, Ed. Zapata). Yo conocía algo de la autora al haber coordinado la parte correspondiente al Perú de un proyecto de investigación sobre hispanoamericanos en España de mi universidad, la Universidad de Sevilla. Este proyecto se plasmó en tres volúmenes publicados por Peter Lang en 2012: Viajeros, diplomáticos y exiliados. Escritores hispanoamericanos (1914 – 1939). Entre los autores estudiados estaba Rosa Arciniega.

¿Y cómo fue que llegaste a interesarte/trabajar en ella?

En ese momento yo estaba dedicada y trabajando con mi poeta dilecto Carlos Germán Belli y enfrascada en ediciones varias de su obra. Tiempo después –se ve que me estaba esperando–, el conocido editor Abelardo Linares, de Renacimiento, quien posee unos impresionantes fondos americanos, me dijo que la había leído y le había parecido muy interesante, y me propuso ver qué cosas tenía y pasar a publicarla. Así que inicié una labor de ratón de hemeroteca y repasé gran cantidad de la prensa periódica de los años en que estuvo en España. Corroboré su continua presencia en ella, su poderosa fuerza como escritora del 30 al 36, y el enorme éxito que tuvo. De todo ello decidí comenzar por su tercera novela, Mosko – Strom.

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Inmaculada Lergo

 

Hablamos, entonces, de una autora con intensa participación intelectual.

Durante los años 30, hasta el 36, la escritora publicó artículos varios, por ejemplo, sobre viajes, entre los que son muy interesantes los que salieron de uno que hizo a Cuzco, “El milenario Imperio de los Incas”, numerosos cuentos de diversa índole, un drama radiofónico, cinco novelas. Participó activamente en la radio fomentando la difusión de Hispanoamérica en España y múltiples actividades más.

Y también llegó a entablar contacto con referentes peruanos.

Su afinidad fue con el grupo de intelectuales y peruanos del momento que apoyaron la República: los hermanos Abril de Vivero, Félix del Valle, Torres Vidaurre, Vallejo, aunque ella era más joven. Esta “anarquista mística”, como ella se definía, encajaba muy bien en los nuevos aires renovadores del momento.

La lectura de la novela Mosko – Strom de Arciniega que editas nos pone en relieve una cualidad: madurez de oficio de la autora, que de hecho proviene de muchas lecturas, pero también una mirada hacia el exterior, es decir, tenía la actitud de interpretar la realidad. He allí, creo, está su vigencia.

Las editoriales en las que publicó sus novelas fueron la Compañía Ibero-Americana de Publicaciones, la CIAP, tan activa estos años, y donde publicaron Juan Ramón Jiménez o Valle Inclán, o Felipe Sassone, César Cáceres y César Vallejo (reedición de Trilce, 1930). Y Cénit, una de las principales en la República hasta la Guerra Civil. Engranajes (1931), Jaque Mate (1931), Mosko-Strom (1933), Vidas de celuloide. La novela de Hollywood (1934) y, ya en 1936, cuando había salido ya del país estallada la Guerra Civil Española, la primera de una serie de biografías sobre conquistadores que iría publicando después.

¿A qué crees que se deba a que su imagen se haya diluido y que solo se la conozca mediante pequeños círculos académicos?

Cuando me puse a ver qué se conocía por aquí de ella, me encontré que su nombre no era demasiado conocido y que se asociaba a estas últimas biografías, por lo que descubrí que esta Rosa Arciniega de la estancia en España difería de la que desarrolló su carrera posteriormente en Lima, Buenos Aires, Santiago de Chile y otros lugares. Una Arciniega posterior que aún conozco poco, por lo que no puedo hablar de ella, pero sí puedo hacerlo de esta que comenzó su carrera literaria y periodística en el bullente ambiente intelectual del Madrid de ese momento.

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Rosa Arciniega

¿Y qué fue lo que te llamó la atención?

Me sorprendió muchísimo cuando empecé a leerla y me enganchó su espíritu moderno, su posición ideológica y social, la actividad desarrollada; todo se correspondía con la imagen que la identificó y que comenzó a tener a partir de 1931. A partir de Engranajes, el éxito de Arciniega fue fulminante. Esta novela recibió una crítica muy elogiosa y un prestigioso reconocimiento como “La novela del mes”. Se eligió novela del mes en mayo. En abril la elegida fue Aviraneta o la vida de un conspirador, de Pío Baroja; y en junio La agonía del cristianismo, de Unamuno. El jurado lo componían Azorín, Ramón Pérez de Ayala, José María Salaverría, Enrique Díez-Canedo, Pedro Sainz Rodríguez y Ricardo Baeza. Jaque Mate (1931), publicada solo pocos meses después, volvió a merecer el mismo reconocimiento; al igual que Engranajes con un fuerte contenido social, así como la cuarta, Vidas de celuloide (1934), y Mosko-Strom.

No lo pensaste mucho al aceptar rescatar su obra.

No me fue muy difícil como pueden imaginar aceptar la oferta de Renacimiento de crear una “Biblioteca Rosa Arciniega”, que comienza en este mismo momento, esto es primicia total. Y voy a poner todo el empeño en rescatar a esta escritora olvidada totalmente en España, y asociada en el Perú a una obra distinta a esta primera.

Aparte de los logros literarios, Mosko – Strom presenta una brutal actualidad. Vigente, por decir lo mínimo.

Se trata de una distopía de la modernidad. Una historia que sucede en la gran metrópolis de Cosmópolis, que recuerda en muchos aspectos, como no podía ser de otra manera, a Nueva York. La ciudad y la forma de vida que esta impone, una vida regulada al minuto y acelerada, donde los valores principales son la ganancia económica, la eficacia, el vivir solo para procurarse una vida regalada, etc. Todo esto, y la eficacia y comodidades que propician la técnica puede tener su parte positiva, o podría tenerla. En un momento de la novela, uno de sus protagonistas se pregunta: «¿No era esto maravilloso? ¿No constituía esto, acaso, el más grandioso ideal, la más altísima de todas las religiones? ¿Una fe, una esperanza en este Progreso no podría llevar también al hombre a la caridad, a la fraternidad y, con ellas, al propio Bien universal?».

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En las páginas de la novela el lector es presa de una sensación de hastío.

Es una vorágine, un vórtice que lo arrastra sin piedad, por eso se utiliza este potente título, con el nombre de un fenómeno conocido como Maelstrom, o Molstrom, o Mosko-Strom, que describe en un momento en la novela. La novela atrapa, como creo que ha quedado claro ya, y lo hace por varias razones. Por un lado, desde el punto de literario, por una original y llamativa prosa, con imágenes muy nuevas y poderosas, y una forma a veces muy cinematográfica de describir, algo parecido a Tiempos modernos de Charles Chaplin.

Como si en la novela Arciniega hubiese propuesto una advertencia de lo que podía ser el mundo a razón del culto a lo material.

La civilización puede ser maravillosa, pero hay que tener cuidado con el rumbo que toma y que tomamos con ella. Solo un año antes Aldous Huxley había publicado Un mundo feliz, que no se tradujo al español hasta 1935.

Imágenes: destacada de RA, de aquí. De IL, aquí.

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