entrevistas

Lucila Grossman: “El feminismo no es un género literario, es la expresión política de una reivindicación”

Un extraño nervio recorre la primera novela de la escritora argentina Lucila Grossman, Mapas terminales (Los libros de la Mujer Rota, 2018). Esta extrañeza es lo que potencia sus capas y dimensiones, que se ubican por encima de lo que a primera impresión podría ser una novela de ciencia ficción. La narradora protagonista de Grossman es una joven que cuestiona absolutamente todo y que transita Buenos Aires a su antojo. Una mujer libre en sus decisiones. Es precisamente esta actitud lo que permite al lector conocer a una serie de personajes que con los que la narradora interactúa y con los que se identifica. Grossman es una autora que debemos tener en órbita.

 

G. Ruiz Ortega

Por tu edad, supongo que has debido quebrar ciertos prejuicios cuando decidiste publicar. Te lo comento porque suele decirse que la madurez es necesaria, en especial en un género como el de la novela.

Es verdad lo que decís, pero no, creo que no quebré ningún prejuicio porque no los tenía. Publicar fue un acto casi suicida que, de alguna forma, salió bien. Igual creo que, como decís vos, ese es un prejuicio y diría que es arcaico o irreal porque tiene como idea central la concepción de que existe o una obra absoluta o una edad en la cual uno está preparado para decir lo que sea.  Escribir en principio es un acto de capricho, de inutilidad, de libertad y, quizás, de inmadurez. Hay escritores jóvenes buenos y malos y escritores mayores buenos y malos.

Aparte de la trama y de las metáforas de la novela, percibo un tono íntimo de la escritura, lo que me lleva a pensar que uno de los registros de influencia es el diario. Como sabes, el diario permite una libertad, o llámalo también un atentado a la lógica narrativa.

Quizás hay algo de lo inmediato, de la escritura en primera persona, en su mayoría en presente, que se relaciona con la idea de escritura del yo, del registro del diario. Pero no, la verdad es que nunca escribí ni me interesó mucho el formato diario, salvo a los once o doce años que escribía y dibujaba en agendas. Los atentados a la lógica narrativa, o, como me han dicho “el desparpajo” funcionan como métodos de estudio.

DSC_0139-1

Lucila Grossman

 

En principio, visto de lejos y cerca, Mapas terminales podría ser catalogada de novela de ciencia ficción, pero pienso más en una suerte de reconfiguración de la realidad, con elementos incluso kafkianos. O en otras palabras: un sueño trastornado.

Supongo que la ficción en sí es, o debería ser, una reconfiguración de la realidad. Me cuesta un poco definir mi propia novela, yo estudio letras y cada vez que tengo que definir un texto categóricamente me siento incomoda, limitativa. Más incómodo me resulta hacerlo conmigo misma. Sí es cierto que hay algo onírico que recorre toda la novela y que hay una especie de incrustación fantástica o de ciencia ficción, pero lo que puedo llegar a analizar yo, que de nuevo,  no soy la indicada, es que todas esas aristas cooperan como parte de un todo inescindible.

Para ser una primera novela, la cual tiene no pocos méritos, sí es posible detectar una madurez de oficio, es decir, no percibo una escritura a la caza de su encuentro, sino que ella ya sabe lo que quiere decir. Esto me lleva a especular en que la escritura no es para ti algo nuevo. Imagino que de niña escribes, y lo digo en cuanto a los muchos elementos lúdicos que encontramos en la novela.

Sí, escribo y leo desde muy chica. Es algo que siempre me gustó hacer, en principio quizás como un juego, el de imaginar mundos o personajes o mundos adentro de personajes, después como una estrategia adolescente de catarsis (los textos que salieron de ahí me dan pena) y después de nuevo como un juego, pero esta vez más tortuoso y a la vez más necesario, más como un oficio. Creo que en un momento me di cuenta de lo gracioso, de lo ridículo que es escribir: nadie quiere que lo hagas, nadie te lo pidió, es un acto muy caprichoso, en cierto punto no le estás haciendo un bien a nadie. Por eso, bueno, ya que a nadie le importa, si lo vas a hacer, si vas a cometer este acto de estupidez, tratá de que sea el mejor de todos los que puedas cometer. Y cuando digo mejor me refiero a tener un método, sabiendo que no estás haciendo nada nuevo, porque en un punto, todo está hecho, trabajar, trabajar con las estrategias que tengas. Tratar de que lo que uno escribe sea más honesto, más genuino, más consciente de las propias limitaciones y de los lugares comunes que uno reproduce, más desde qué queres hacer con lo que creas, con lo que sos, con el hilo que trazás en ese momento y menos desde a quién te gustaría parecerte o cómo te gustaría aparecer frente a los demás. Yo me leo y me juzgo desde ahí.

Otra lectura que le podemos dar a MT, partiendo de su carácter reflexivo que vemos mediante la narradora, es su aliento filosófico. Si algo hace ella es reflexionar sobre la cotidianidad. Esta reflexión, creo, es lo que ha permitido que la novela conecte con los lectores.

Que la novela conecte con los lectores es algo que, de verdad, no deja de sorprenderme. Eso que vos nombras como aliento filosófico para mí es una pregunta por el ser y por el cuerpo, por su fragilidad. Las respuestas que cada uno le da a esas preguntas en definitiva son decisiones estéticas. También, por otro lado, hay una suerte de mecanismo paranoico constante de la protagonista que quizás le da color a este reflexionar sobre lo cotidiano.

CUBIERTA_ mapas terminales _1 (1)

Hace un momento te hablé de posibles influencias, una de ellas podría ser Philip K. Dick, pero no en su aspecto formal, sino en la proyección de ideas y conceptos.

 La verdad que de Dick leí poco y nada. Es algo que tengo pendiente porque es una asociación que han hecho bastante. 

La libertad para narrar de tu narradora ha generado que se asocie MP a la literatura feminista. Sé que te han hecho varias veces esta opinión, ¿te fastidia esa clasificación?

Me fastidian todas las clasificaciones. De nuevo, los que definen, clasifican, ubican, rotulan, son los medios o las estrategias de venta. Como cualquier categoría, la de literatura feminista me parece vacía. Pero no por “feminista”, sino porque es una agrupación dispar en función de una operación de ventas o de reducción de lo heterogéneo. La libertad para narrar de las mujeres es un problema político, es una disputa. El feminismo no es un género literario, es la expresión política de una reivindicación que debería abarcar todos los géneros o de-géneros.  

¿Y tu postura frente al feminismo?

Mi postura es con el feminismo, no frente a él. Diría que no existe un feminismo sino que existen feminismos. Cualquier crítica que pueda hacer es hacia adentro del movimiento. En una entrevista que me hicieron, el periodista deformó una respuesta que hice yo con respecto a esto. A la pregunta de si era feminista él escribió “Ni”, respuesta que nunca daría a nada. Creo que el feminismo como cualquier movimiento histórico está repleto de contradicciones, y si no fuera así, no sería un movimiento. Los que dicen “ay qué violentas, qué sacadas” ignoran que cualquier conquista de movimientos históricos que tuvieron como centro la equidad de derechos o el cuestionamiento al funcionamiento del sistema no se realizó pidiendo por favor y dando las gracias. Esta es una discusión que sostengo constantemente con mis amigas y amigos: hay que patear puertas, no esperar a que te las abran, el feminismo es un trabajo constante hacia adentro y hacia afuera. Y las cosas se están moviendo. Por otro lado, es cierto, no puedo evitar decirlo: no me gusta la policía feminista, el feministómetro, el twitterfeminismo, no me gustan las cosas que disfrazadas de revolucionarias reproducen las mismas prácticas machistas que quieren combatir.

Esta libertad para narrar de tu personaje, le permite “inventar” palabras, hacer uso de jergas y del lenguaje de la era líquida. Esto lo veo como un logro, porque es la intensidad de la narración lo que quiebra su dependencia de determinado contexto, en este caso el argentino.

Bueno, gracias por tu opinión. Este uso del lenguaje responde en principio a mi experiencia, es decir, a mi realidad, siempre deformada, siempre reconfigurada. La invención de palabras es algo que hacemos constantemente con mis amigos, vamos derivando palabras, mezclándolas, deformándolas. La deformidad del lenguaje funciona en este sentido como un recurso para la búsqueda de un sonido, de una melodía particular.

¿Y podrías decirme algo de tus influencias mayores: la poesía y la música?

La poesía, la música, el cine, el teatro también pero principalmente mi entorno, mis amigos, mi familia. En un punto todo lo que consumís, lo que te gusta y lo que no te gusta, lo que te hace bien y lo que te hace mal funciona como influencia. Ahora, yo sé que lo divertido de estas preguntas son los nombres, así que acá van, se me ocurren Roberto Arlt, Osvaldo Lamborghini, Samuel Beckett, Michael Haneke, Patti Smith, Lou Reed, Bowie, Thom Yorke, el Pity Alvarez, Disney, qué se yo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s