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Coloquio en París

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Por: Jorge Cuba Luque

El 7 de abril tuvo lugar en la École Normale Supérieure (ENS) de París, una de las instituciones académicas de más prestigio en Francia, el coloquio consagrado a las tendencias de la narrativa peruana última. El evento fue organizado por los jóvenes Paul Baudry y Félix Terrones, brillantes intelectuales y docentes universitarios peruanos. Bajo el título de La littérature péruvienne contemporaine. Un territoire de création et des conflits, la jornada fue articulada en dos partes con los escritores invitados: por la mañana, de talante académico, y por la tarde, testimonial.  

Tras las palabras de bienvenida de los organizadores y de los representantes de las entidades asociadas al evento (Roland Béhar, de la ENS; Yolanda Rigault, del Centro Cultural Peruano; y Álvaro de Soto, Embajador del Perú en Francia), la apertura tuvo un toque de originalidad, pues la primera intervención fue la de Harald Helfgott, renombrado matemático peruano que aclaró con humor que a los matemáticos, a despecho de lo que mucha gente cree, también les gusta la literatura. Habló enseguida de su sorpresa al constatar la gran cantidad de muertes violentas en la narrativa peruana.  

En la primera ronda de ponencias, La Historia y las historias ante el espejo del texto, Ricardo Bedoya, doctorando en la universidad de Rennes, abordó la autoficción y cómo esta permite acercarse, partiendo de la representación de conflictos familiares, a acontecimientos que han marcado la historia del Perú. Su disertación se centró en las novelas Pequeña novela con cenizas de José Carlos Yrigoyen y La distancia que nos separa de Renato Cisneros. Por su parte, Claire Sourp, docente en la misma universidad, habló sobre cómo la represión política, en las novelas de Santiago Roncagliolo, se relaciona con algunas creencias ancestrales de la cultura andina, en Abril rojo,  y con la manipulación a la que se presta el fútbol, en La pena máxima; de ambas novelas resaltó la presencia recurrente del fiscal Chacaltana y se refirió también al sargento Lituma, personaje en más de una novela de Mario Vargas Llosa. Intervino enseguida la profesora de la universidad de Reims, Marie-Madeleine Gladieu, quien elogió con énfasis La barca, novela de Eduardo Huarag, de la que sostuvo es una muestra de una nueva tendencia en la narrativa peruana (el libro aborda, entre otros temas, la búsqueda de la identidad).

En Géneros en pie de escritura, la segunda ronda de ponencias, la novela La voluntad del molle de Karina Pacheco, fue abordada en dos oportunidades. Primero, Lisell Quiroz-Pérez, profesora de la universidad de Rouen, y luego, Françoise Aubès, reconocida especialista de la prosa de ficción peruana. Ambas sondearon las huellas de la violencia política de los años 80 que, en la novela de Pacheco, vuelven repentinamente a la memoria de sus protagonistas. Quiroz-Pérez se refirió igualmente a La isla de Fushía, de Irma del Aguila. No solo se abocó al personaje de La casa verde de Vargas Llosa, sino que detalló el itinerario de la autora, que visitó los lugares recorridos por el Fushía real, el de carne y hueso. Finalmente, el turno de Tania Romero, doctoranda en la universidad de París VIII. Romero expuso un notable análisis sobre la dimensión polifónica de la novela de Claudia Salazar, La sangre de la aurora, subrayando el carácter de sus voces femeninas, provenientes de culturas y orígenes sociales diferentes, canalizados mediante una escritura de gran calidad.

Por la tarde, tras un opíparo almuerzo, intervinieron los autores invitados para que hablaran sobre su condición de escritores peruanos residentes fuera del Perú. Es decir, tras el rigor académico de las ponencias matinales, ingresamos al terreno de la experiencia personal expuesta sin pautas, casi una pichanguita, como me comentó entusiasmado Gunter Silva, llegado desde Londres para la ocasión. En la primera tanda de intervenciones, Luis Hernán Castañeda, radicado en Vermont, disertó sobre el escritor japonés Akira Mizubayashi, de quien contó que parte de su obra la ha escrito en francés y que esa postura creativa lo motivó a reflexionar sobre aquellos autores que asumen como lengua de escritura un idioma que no es el materno, citando los ejemplos de Kafka, Beckett y, en el caso peruano, César Moro. Intervino luego Ofelia Huamanchumo, quien vive en Múnich. Huamanchumo dio cuenta de su experiencia en la autoedición mediante una página web alemana, recurso que le ha permitido publicar algunos de sus libros con un resultado que la satisface y que se presenta como una alternativa a las puertas cerradas de las editoriales peruanas. Por su parte, Gunter Silva habló de la “alfaguarización” de la novela en castellano, en alusión a los recursos estilísticos y temáticos con frecuencia presentes en las obras publicadas por las editoriales españolas de mayor poder financiero, fenómeno pernicioso, apuntó, que provoca que muchos escritores se sometan a ese molde; añadió que se trata estrategias promocionales, como también ocurre con el término “autoficción”, promovido comercialmente, y recordó que a La tía Julia y el escribidor de Vargas Llosa nadie la clasificó nunca con esa etiqueta.

La segunda rueda, compuesta por invitados residentes en Francia, la inició Diego Trelles, quien leyó un texto sobre el compromiso del escritor, indicando que este debe preservar su independencia y no venderse a la industria cultural; habló también de una posible voluntad de exclusión por ciertos organizadores de eventos literarios en París. Mario Wong señaló la ausencia de una sólida tradición de narrativa fantástica, a diferencia de lo que ocurre en Argentina, y recordó también los periodos en los que escribió algunos de sus libros. En mi turno, hablé de un cotejo que quise hacer, a poco de instalarme en Paris, entre la ciudad descrita por Hemingway en París era una fiesta y la que yo veía; también recordé a Georges Perec y su Je me souviens, que me inspiró un libro similar, del que leí algunos pasajes. Nataly Villena cerró la ronda con una vibrante acusación al machismo dominante en nuestras letras, tanto a nivel de crítica, como en la difusión de obras escritas por mujeres.

Cabe recordar que Paul Baudry fue galardonado el año pasado por La Sorbona con uno de los más importantes premios académicos por su tesis doctoral consagrada a la obra de Julio Ramón Ribeyro, y que Félix Terrones es profesor en la exigente ENS, además de fino y sugerente escritor. El coloquio que organizaron es un notable y exitoso trabajo para hacer que la literatura peruana esté presente en Francia. 

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