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Carrie Mathison: La Reina Dron

Por: Joe Iljimae

Los vemos en las obras maestras de la narrativa, del mismo modo que los apreciamos en las grandes películas. Y, desde hace algunos años, en las series de televisión. Los personajes son el eje narrativo de toda historia de ficción. Podemos prescindir de recursos narrativos, optar por estilos, cuando nos enfrentamos a la construcción de una historia, sin embargo, jamás pasaremos por alto a los personajes. Un personaje con una configuración moral en toda la dimensión de su humanidad es lo que brinda una inicial garantía a cualquier proyecto narrativo, sin importar la plataforma de difusión del mismo. En este sentido, existen algunas series que son lo que son gracias a esta señalada configuración del personaje. Recordemos a Walter White (Bryan Cranston) de Breaking Bad, John Locke (Terry O´Quinn) de Lost y el insoportable Don Draper (Jon Hamm) de Mad Men. Y podríamos seguir…

Seguir hasta detenernos en el nervio moral del personaje central de Homeland, Carrie Mathison (Claire Danes), quien desde ya es dueña de un lugar de privilegio en la memoria visual de nuestro tiempo.

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Piensa en esto: es una mujer que solo tiene en su nevara un yogurt vencido desde hace más de cuatro meses. Una mujer que odia tener el cabello amarrado a media cola. Una mujer que nunca duerme, o si lo hace, lo hace a la fuerza o renegando. Una mujer que hace ejercicios escuchando jazz. Una mujer que guarda en su cajón cincuenta o sesenta pruebas de embarazo con resultados positivos. Una mujer que llega tarde a las reuniones del trabajo. Una mujer que no come carne. Una mujer que toma clozapina, clonazepam, nortriptilina y litio. Una mujer que quiere morirse pero nunca suicidarse. Una mujer capaz de internarse en un psiquiátrico solo para consolidar una misión. Una mujer que cree disparar balas con sus dedos. Una mujer que se enamora de un loco. Una mujer que se enamora de otro loco. Una mujer que se siente identificada con los locos. Una mujer que detesta los debates. Una mujer que ha estado en Iraq, Afganistán, Pakistán, Turkmenistán, Irán, Yemen y Siria. Una mujer oportunista. Una mujer que llora frente a los espejos. Una mujer buena en los discursos. Una mujer buena en el trabajo. Y en la cama. Y en la guerra. Una mujer que gusta resoplar cuando siente la presencia de cualquier ridiculez. Una mujer que habla excesivamente rápido. Una mujer que no confía en su madre. Una mujer que intenta ahogar a su propia hija. Una mujer que no puede ni debe estar tranquila. Una mujer que espía a través de cámaras ocultas y drones inquietantes. Una mujer que le gusta colocarse el pelo detrás de las orejas. Una mujer que no puede vivir sin celular. Una mujer completamente ingrata. Una mujer rubia que de vez en cuando se tiñe de oscuro. Una mujer que siempre usa zapatos de tacón. Una mujer capaz de ordenar el ataque de un dron así su padre sea una de las bajas. Una mujer que solo otorga una oportunidad. Una mujer que seduce a un chiquillo para llegar a un jefe terrorista. Una mujer que siempre usa ropa sastre. Una mujer que pocas veces dice la verdad. Una mujer que tiene una cabaña. Una mujer que ama a un prisionero de guerra. Una mujer que tiene una hija de un apocado hombre bomba. Una mujer que habla árabe. Una mujer que no confía en el polígrafo. Una mujer que se deja freír los sesos en una terapia electroconvulsiva. Una mujer obsesiva con su objetivo. Una mujer que siempre se salva de las explosiones. Una mujer que presencia la ejecución de su amante. Una mujer que ataca todo con un abandono imprudente. Una mujer que cuando se encuentra en estado catatónico es la mejor de todas las espías. Una mujer a la que de vez en cuando le tiembla un ojo. Una mujer a la que no le preocupan las amenazas de muerte. Una mujer que amenaza a otros de muerte. Una mujer que odia soplar las velitas en su cumpleaños. Una mujer que se lleva bien con sus sobrinas. Una mujer que no soporta una negativa. Una mujer que siempre carga una peluca. Una mujer que frunce el ceño. Una mujer que tiene un nudo en la garganta. Una mujer que nunca se sienta de espaldas a la puerta. Una mujer que solo perdona una vez. Una mujer capaz de pagar cincuenta dólares por una máscara. Una mujer que no tiene amigas. Una mujer que ha estado en la mira de un francotirador. Una mujer que recorre con un arma los túneles de la Estación Central de Trenes de Berlín. Una mujer que pide una oportunidad. Una mujer que reescribe su presente. Una mujer que de vez en cuando usa el autobús. Una mujer que encierra a su amigo en el sótano. Una mujer que odia los bronceados. Una mujer que viola cada una de las leyes federales. Una mujer que cotillea con la presidenta de Estados Unidos. Una mujer que salva una nación. Una mujer que a veces cree en Dios. Una mujer cuya gran virtud es la imperfección.  

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2 pensamientos en “Carrie Mathison: La Reina Dron

  1. Pensé que era el único templado de este personaje. A mi me gusta hasta su respiración agitada y exacto, esa manera de arreglar un mechón de su cabello por detrás de su oreja.

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  2. ja, ja, he visto todas las temporadas de homeland en este artículo de un tirón, carrie mathison es la más de todas, obsesa a morir. sigue escribiendo más sobre la serie.

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