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(Diálogo imposible)

Por: Jorge Cuba Luque

JORGE: Carlos, querías que te hablara  de jazz, pues bien, hablemos de jazz; digo bien: “hablemos”, tú y yo; me aburren los monólogos.

CARLOS: ¿Te aburren? Recuerdo que una vez me dijiste que te gustaban los monólogos interiores.

JORGE: Sí, pero eso es literatura.

CARLOS: Ah, entonces, ¿cómo hacemos?

JORGE: ¿Qué cómo hacemos? Fácil, me preguntas, te respondo, me preguntas, te respondo… Let’s go!

CARLOS: No sé lo que quiere decir “Let’s go”, pero de acuerdo,  Let’s go!    

JORGE: Empieza.

CARLOS: Bueno, empiezo con una pregunta que quizás te parezca un poquito tonta. ¿Por qué el jazz se llama “jazz” y no, digamos, “chihuahua” o “sacrebleu” o qué sé yo?

JORGE: Tu pregunta no sólo no es tonta sino inteligente, y muestra al hombre hambriento de conocimientos metódicos y fundamentados que eres. Muchas son las teorías que tratan de explicar la razón del término “jazz”. Ninguna de ellas es cierta, pero todas ellas son ciertas.

CARLOS: Explícate.

JORGE: La teoría más aceptada nos dice que el término “jazz” surge hacia 1920, cuando diversos grupos de músicos negros que tocaban jazz (que entonces no se llamaba así) en el sur de los Estados Unidos van de gira a Chicago y, al oír esos ritmos espasmódicos los negros de Chicago, por chacota, tildan a esa música de “jas” que en la jerga “grone” local sería algo así como música que evoca a las relaciones sexuales.

CARLOS: ¿En serio? ¿Decir “jas” era como si un peruano dijera “cachar”? Je.

JORGE: En serio, y no te rías. Pues bien, de “jas” (“to jas”), se pasó a “jazz” y el vocablo dejó de aludir directamente al acto sexual.

CARLOS: ¡Qué interesante! ¿Podrías hacerme una listita con algunos títulos clásicos?

JORGE: Un momento, un momento, no comas ansias. Recién estamos empezando.

CARLOS: Cierto. Por lo que tú mismo dices, hacia 1920 surge el nombre de jazz, en eso coincides con lo que afirma Arnold Shaw en The Jazz Age: Popular Music in the 1920’s. Pero ¿cuáles son los orígenes de esa música?

JORGE: Carlos, cierra los ojos e imagina una pequeña banda de jazz.

CARLOS: Ya, cierro los ojos… Listo, estoy imaginando una pequeña banda de jazz…

JORGE: Descríbemela…

CARLOS: Mmm… son cinco, están vestidos de terno…

JORGE: Sí… qué más… algo importante…

CARLOS: Mmm… están alegres…

JORGE: Sí… qué más… algo más importante…

CARLOS: Mmm… están sudando y están riendo…

JORGE: Sí… qué más… algo más importante…

CARLOS: Mmm… llevan relojes y anillos enormes, algunos anteojos para sol…

JORGE: Y son…

CARLOS: ¡Y son muy simpáticos!

JORGE: ¡Y son negros, son negros!

CARLO: Ah, de veras, son negros… ¿Quieres decir que el jazz es una creación de los afroamericanos?

JORGE: No lo dio yo, lo dice la Historia.

CARLOS: ¿Y por qué no de los blancos?

 JORGE: Remontémonos a comienzos del siglo XVII.

CARLOS: ¡Sí, remontémonos!

JORGE: En 1610 llega a Virginia, en el sur de los Estados Unidos, el primer grupo de esclavos negros para hacerlos trabajar en las labores agrícolas.

CARLOS: En pleno Deep South… La esclavitud, ese infame estigma de la Historia…

JORGE: Sí, pero no nos pongamos tristes. Es ese infame estigma de la Historia lo que serviría de semilla a lo que luego se llamará “jazz”.

CARLOS: Claro, aquellos africanos llegaron con su cultura, con sus creencias, con sus cantos ancestrales.

JORGE: Las cuales se adaptaron a la cultura local dominante.

CARLOS: Me recuerdas las tesis que Arnold Toynbee desarrolla en A Study of History.

JORGE: Inicialmente fueron creaciones de carácter religioso.

CARLOS: Como el Gospel y los Blues and Spirituals, con los que paliaron en algo su condición de esclavos, de víctimas de ese infame estigma de la Historia.

JORGE: Fue en los territorios del sur de los Estados Unidos donde encontramos el germen del jazz. Estados agrarios de régimen semifeudal donde los blancos vivían del trabajo físico de los negros, mientras que en los estados del norte se había introducido ya una economía capitalista.

CARLOS: Se ve que has leído bien Das Kapital

JORGE: El hecho es que esa contradicción norte-sur dará lugar a la Guerra de Secesión.

CARLOS: ¡Ah, sí, eso lo vi en Gone with the Wind!

JORGE: La Guerra de Secesión, como toda guerra, trajo consigo muerte y destrucción.

CARLOS: Me tinca que vas a decir que trajo también el jazz… ¿pero cómo?

JORGE: Tras la guerra, los otrora esclavos del sur, establecidos sobre todo en la ciudad de Nueva Orleans, empezaron a imitar a los soldados negros de las bandas militares del ejército nordista, con los muchos instrumentos musicales abandonados por el ejército confederado, especialmente instrumentos de viento.

CARLOS: Pero también la guitara y el banjo.

JORGE: Claro, también la guitarra y el banjo, incluso el piano y los tambores.

CARLOS: Ex “tambores de guerra”.

JORGE: En fin, con una serie de instrumentos musicales.  

CARLOS: Y así surge el ritmo que conocemos con el nombre de jazz. ¿Podrías hacerme una listita con algunos clásicos?

JORGE: Un momento, Carlos, no comas ansias.

CARLOS: Bueno, sigamos. Entonces de Nueva Orleans el jazz empieza a difundirse…

JORGE: Así es, Nueva Orleans se convierte en una capital musical importante. No olvidemos que es una ciudad peculiar en Estados Unidos

CARLOS: Cierto: fue una ciudad francesa, a orillas del río Mississippi, ubicada en el Estado de Luisiana, que también fue francés, por lo que la cultura francesa ha dejado su impronta, ¡pero no sólo ella!

JORGE: Claro, está la cultura negra.

CARLOS: Esclavos negros procedente de África, obviamente, pero también del Caribe.

JORGE: Para entonces, fines del siglo XIX, todos esos ritmos de raigambre negra eran ya relativamente bien conocidos en las grandes ciudades estadounidenses. Aquí tenemos que evocar un nombre.

CARLOS: ¿Un nombre? ¿De hombre o de mujer?

JORGE: De hombre, sin él, tal vez el jazz no se habría difundido como se difundió…

CARLOS: Ya sé: Thomas Alva Edison, el inventor de la luz eléctrica y del fonógrafo.

JORGE: ¡Bingo!

CARLOS: Y con el fonógrafo llegaron las primeras grabaciones.

JORGE: Exacto.

CARLOS: ¿Cuál fue el primer disco de jazz grabado?

JORGE: Antes de responder a tu pregunta quisiera aclarar algo.

CARLOS: Mejor responde primero mi pregunta y luego aclaras ese algo.

JORGE: El éxito del jazz fue tal que pronto hubo bandas de jazz conformadas por blancos a las que se asociaba con el término “dixiland”, en oposición al “New Orleans Style” de las agrupaciones de negros. Unos y otros hacían frecuentes giras por dos ciudades claves en la historia del  jazz: New York y Chicago.

CARLOS: Bueno, ahora responde a mi pregunta.

JORGE: El primer disco de jazz grabado data del 26 de febrero de 1917, y fue una agrupación de Jazzmen blancos, la Dixiland Jass (en el disco lo escribieron con doble ese)  Band One-Step… ni un solo negro con ellos.

CARLOS: ¡Qué injusto, qué ironía del destino! ¿Se recuerda cual es el sello de grabación?

JORGE: La Victor Talking Machines Company

CARLOS: ¿La del perrito escuchando un fonógrafo?

JORGE: “La voz de su amo”.

CARLOS: “His Master’s Voice”.

JORGE: ¿Te sorprende? A mí no.

CARLOS: A mí tampoco. Habría que ser muy cándido para no pensar en el racismo, esa lacra de la Humanidad, no cuenta en estos casos.

JORGE: Totalmente de acuerdo. Los jazzistas negros tuvieron que esperar algunos años para hacer su primer ingreso a un estudio de grabación.

CARLOS: El racismo, la segregación…

JORGE: La segregación, el racismo…

CARLOS: Seguro que por entonces ya había varios jazzistas negros que destacaban.

JORGE: Y que eran respetados y tomados como referencia.

CARLOS: Es el caso de…

JORGE: Es el caso de Joe Oliver…

CARLOS: Joe Oliver, Joe Oliver… ese nombre me dice algo, ¿no estás hablando en realidad de “King” Oliver?

JORGE: Sí, “King” Oliver, el gran trompetista pero sobre todo el gran arreglista y director de bandas de jazz.

CARLOS: O sea que fue realmente importante para el jazz.

JOREG: Muy importante. Se podría decir que él armonizó varias corrientes de jazz, dándoles un cierto formato pero al mismo tiempo un gran espacio para las variantes, con la intervención de instrumentos de viento, especialmente la trompeta.

CARLOS: ¿Fue un gran trompetista?

JORGE: Digamos que fue un pionero, Oliver fue sobre todo arreglista y un artista desinteresado que no dudaba en apoyar a los nuevos talentos, como lo hizo con aquel joven negro de los barrios de Perdido y de Uptown de New Orleans, me refiero a…

CARLOS: El gran “Satchmo”, Louis Armstrog

JORGE: Así es.

CARLOS: O sea que King Oliver descubrió a “Sachtmo”.

JORGE: Si te gusta decirlo de esa manera… Me lo imagino diciendo, a la manera de Augusto Ferrando “A Satchmo,  ¡yo lo descubrí.”

CARLOS: Dime, ¿por qué le decían “Satchmo” a “Satchmo”?

JORGZ: El término “satchmo” quiere decir “bocaza”, y es la contracción de “Such a Mouth” que en el inglés “de la calle” hablado por los negros se convierte en “Satchmo”, “qué tal boca”, literalmente.

CARLOS. Ajá. ¿Es “Satchmo” la figura mayor del jazz?

JORGE: Es una de la figuras mayores, fue además un pionero.

CARLOS: C’est à dire

JORGE: Louis Armstrong tenía un dominio total de su instrumento, lo explotó como ninguno lo hizo ni antes ni después. Fue un gran solista y tuvo un gran sentido del acompañamiento.

CARLOS: ¿Cómo saltó a la fama?

JORGE: Por favor, Carlos, obviemos facilismos…Como todo gran músico, Armstrong tuvo que trabajar muchísimo. Tras su inicio con “King” Oliver, creó sus propias formaciones…los Hot Five, Los Hot Seven

CARLOS: Ja, ja.

JORGE: ¿De qué te ríes?

CARLOS: ¡De nada, de nada!

JORGE: ¡Cómo que de nada, hasta te has puesto rojo!

CARLOS: Bueno, es por la palabra “Hot”. ¿Seguimos?

JORGE: Seguimos. De la primera época de Armstrong hay por lo menos dos temas suyos que contribuyeron a crear su leyenda: “Saint Louis Bleus” y “West End Blues” (compuesta, dicho sea de paso, por King Oliver).

CARLOS: Más aún, diría yo: son parte de la leyenda del jazz. Jorge.

JORGE: ¿Qué?

CARLOS: ¿Podrías hacerme una listita con algunos títulos clásicos?

JORGE: Carlos, por favor…

CARLOS: Perdón, perdón… ¿Se puede afirmar que la música de los veinte fue el jazz?

JORGE: Sí, se puede afirmar eso: el jazz fue la música de moda en Estados Unidos, gracias también a su difusión.

CARLOS: ¡Por la radio!

JORGE: En efecto, la radio jugó un rol importantísimo en la popularización del jazz.

CARLOS: ¿Y el cine?

JORGE: También, también; hay una película clave de esa época…

CARLO: ¡Ya sé, The Jazz Singer!

JORGE: Claro con el gran…

CARLOS: ¡Con el gran Al Johnson, que en la escena final se hace pasar por negro!

JORGE: Estaba olvidando a otro gran músico de la época, un trompetista blanco que fue todo un genio, un portento de creatividad y de vitalidad…

CARLOS: No me digas que se trata de Baibidk o Balberder, o algo así…

JORGE: Me refiero a “Bix” Beiderbecke, una de las leyendas del jazz, que influyó incluso en muchos músicos negros: un “monstruo” de la improvisación.    Murió a los 28 años. Te insto a que escuches “Singing the Blues”, entre otros de sus “grandes éxitos”…

CARLOS: Ínstame, ínstame… Pero dime, ¿el jazz era un mundo puramente masculino?

JORGE: En lo que a instrumentistas, sí.

CARLOS: O sea que en lo que a vocalistas, no.

JORGE: Bessie Smith es el nombre mayor de todas las vocalistas de jazz, es no solo una pionera sino una artista total, la que dio la pauta y señaló el camino a las que vendrían después.

CARLOS: ¿Tanto así?

JORGE: Tanto así.

CARLOS: Ahora que lo dices, creo haber escuchado “Downhearted Blues”, su primer gran éxito.

JORGE: Y su primer disco.

CARLOS: Si hemos visto que “los años 20” están pautados por el jazz… ¿el crack financiero de Wall Street de aquel Black Tuesday, influenció en algo el jazz?

JORGE: No directamente, pero con la Gran Depresión, la gente no estaba para musiquitas.

CARLO: Me imagino. La gente pensaba en ganarse lo frejoles, lo que es humano, muy humano, como diría Schopenhauer…

JORGE: Como diría Nietzsche…

CARLOS: ¿Nietzsche también lo dijo?

JORGE: El autor de esa frase es Nietzsche, no Schopenhauer.

CARLOS: Si tú lo dices… Pero bueno, después de los 20 pasamos a los 30…

JORGE: Los años 30 son una época de cambios en los Estados Unidos: la necesidad de salir de la profunda crisis implicaba cambios en la gestión económica del país.

CARLOS: Estas hablando del New Deal de Roosevelt…

JORGE: Sí, sí, del New Deal… El blues entra con fuerza, lo mismo que la canción y empiezan a popularizarse las bandas de jazz. Pero quiero citarte a otra figura mayor del jazz de esos años, un guitarrista.

CARLOS: Un guitarrista, un guitarrista…

JORGE: Un guitarrista de culto, muy poco conocido por el gran público.

CARLOS: ¿Robert Johnson?

JORGE: Sí, Robert Johnson, uno de los  innovadores y maestros que dejó huella, un botón basta de muestra: su tema “They’re Red Hot”, sencillamente genial.

CARLOS: Mi inglés no es muy bueno, ¿cómo lo escribes?…

JORGE: Tras los años 30 pasamos a los años 40

CARLOS: ¿De veras?

JORGE: En los 40 cuando el jazz llega a su adultez, con una generación formidable de instrumentistas, de cantantes. Es cuando empiezan sus pininos Dizzy Gillespie, Miles Davies, Lester Young (que había comenzado poco antes) y un largo etcétera.

CARLOS: ¿Y cantantes mujeres?

JORGE: Agárrate: Billie Holiday…

CARLOS: Ella Fitzgerald, Dinah Washington.

JORGE: Ella Fitzgarald, Sarah Waughan, que hizo un disco formidable con  Clifford Brown…

CARLOS: ¿Clifford Brown? ¿El hijo del señor Brown?

JORGE: Fue un trompetista fuera de serie, un gran acompañante de las divas del jazz.

CARLOS: ¿Y hubo pianistas?

JORGE: Los hubo: Art Tatum, Nat “King” Cole…

CARLOS: ¿Nat “King” Cole, el que cantaba “Ansiedad” y “Cachito mío”?

JORGE: El mismo. Gran pianista, muy buen cantante; de seguro no lo has escuchado cantar “Embraceable You”.

CARLOS: Te equivocas, esa sí la he escuchado. Es una de mis canciones favoritas.

JORGE: Y llegamos a los 50.

CARLOS: Ahora, sí, hazme un listita con algunos títulos clásicos.

JORGE: No. En los 50 el jazz se enriquece ramificándose, aprovechando influencias diversas; surgen diversos genios de la improvisación.

CARLOS: Te refieres a Charlie Parker…

JORGE: A él y a otros más. Surge el Be-Bop en gran parte gracias a Parker, pero no dejemos de lado a su mentor y amigo, Dizzy Gillespie, aparece Miles Davis, el baterista Bud Rich, el pianista Bud Powell…el jazz renace.

CARLOS: ¿No estás olvidando al pianista Thelonious Monk?

JORGE: No, lo iba a nombrar.

CARLOS: Ja, no te creo.

JORGE: Bueno, a cualquiera le ocurre… Monk, el gran intérprete de Ellington.

CARLOS: ¿Y cómo eran promocionados todos estos grandes músicos?

JORGE: Había sellos disqueros especializados: Verve, Blue Note y Atlantic por citar a los tres más importantes. Y hacían giras… En Europa, París se convirtió en una importantísima capital del jazz. No se puede dejar de citar a Berlín, y el  concierto que allí ofreció en 1960 Ella Fitzgerald, gran  concierto y su formidable versión de “Mack the Knife.”

CARLOS: “Mack the Knife”, “Pedro Navaja” en la versión de Rubén Blades.

(Continuará)

 

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