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Recordando a Carlos Calderón Fajardo

El pasado 29 de abril se cumplió un año del fallecimiento de Carlos Calderón Fajardo, y a razón de ello, se realizaron varios homenajes sobre su obra y persona. Y hoy, jueves 19 de mayo, nuestro autor cumpliría setenta años.

Hay algo muy cierto: Calderon Fajardo fue un escritor muy querido, en especial por las nuevas voces narrativas locales, a las que apoyaba con consejos y lecturas atentas de sus manuscritos que le hacían llegar.

Si pudiéramos hablar de su obra, que es la que sobrevive a los estupendos escritores como él, si buscamos una definición que nos brinde luces de ella, esta definición sería la de la inquietud temática. Basta una breve mirada a sus novelas y cuentarios para darnos cuenta de que no había tema que le fuera ajeno. Calderón Fajardo no se hacía problemas, porque ante todo se asumía como un contador de historias, y bajo ese principio se lanzaba a escribir textos de ficción en no pocos registros, como el policial, el metaliterario, el gótico, el fantástico y demás. En cada uno de estos registros exhibía con creces una calidad literaria que huía de la imperante medianía formal y temática.

Por otra parte, quienes lo conocimos fuimos testigos de la desazón a causa del reconocimiento que le era esquivo. Y esta desazón no era un capricho, sino más bien un malestar justificado, porque era dueño de una poética que se defendía por sí sola y se imponía sin ayuda del relacionismo. Había que ser un mal lector o un lector mezquino, o la implosión de ambos factores, para negar las tácitas virtudes de su propuesta narrativa. Por ello, nunca entenderemos las razones por las que no llamó la atención de las grandes casas editoriales, a saber. Sus lectores no dejan de preguntarse por tamaña dejadez. Sin embargo, en sus últimos años, Calderón Fajardo dejó de anhelar el reconocimiento, abocándose con más fuerza a lo que más le importaba, que era escribir ficción, como también artículos y ensayos que reflejaban su cultura oceánica. Además, en vida consiguió lo que muchos no: la genuina admiración de los lectores.

En poéticas como las de Calderón Fajardo no pocos escritores encuentran la seguridad para escribir, esa seguridad que brinda la libertad temática y formal que se encuentran en títulos como las novelas La conciencia del límite último, La colina de los árboles, El viaje que nunca termina o el cuentario Playas, por ejemplo. Esta actitud con la escritura es su legado. Él se sabía un grande y como tal escribía de todo, con entrega, pasión y honestidad creativa.

Para este post buscamos una entrevista en video a Calderón Fajardo, un video que no solo nos dé luces de su obra, sino también de su persona. Sin duda, esta entrevista del joven narrador Manuel Raya cumple nuestras expectativas.

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